Desde 1992, esta pequeña isla de 16 mil hectáreas está considerada como Patrimonio de la Humanidad. ¿Por qué esta isla es especial? Es la isla de arena más grande del mundo: mide unos 125 kilómetros de largo y en su punto más ancho llega a los 15 kilómetros. Maravillosos paisajes, inmensas dunas, lagos y bosques nos recibirán en este increíble paraje.

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A la isla puede llegarse en bote, o en ferry si queremos ir con auto. Sin embargo es necesario que sea una 4×4 porque es el único tipo de vehículo que podrá moverse libremente en la arena. Es importante proveerse de un mapa, pues no hay caminos marcados, aunque siempre pueden seguirse las huellas de otros aventureros. Hay que respetar la fauna y flora de la isla. Una gran parte está ocupada por un parque nacional llamado The Great Sandy National Park.

La isla cuenta con muchos lagos de aguas tranquilas y transparentes. Allí se pueden bañar, disfrutando de suave arena bajo los pies y una temperatura ideal del agua. ¡Realmente un placer! El lago más conocido se llama McKenzei, pero hay muchos más para elegir.

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Una aventura ideal para quienes quieran descubrir la naturaleza y vivirla verdaderamente. El alojamiento es exclusivamente en campings, hay varios acomodados, pero también se puede hacer camping libre (es necesario licencia y cierta documentación, lo mejor es informarse antes de ir a la isla, en el puerto antes de salir, conocido como Harvey Bay).

Los bosques tropicales son especialmente mágicos por conservar aún su virginidad y salvajismo. Es necesario, para que las generaciones futuras puedan seguir disfrutando de estas maravillas, cuidar el medio ambiente, tratando de influir lo menos posible.